Prefectura de Kanagawa, sintiendo el llamado de la naturaleza

Teniendo en mente dejar Tokio pero no alejarme demasiado (el concierto en el Yoyogi estaba a un poco más de una semana), me puse a buscar alojamiento barato en Yokohama. Después de ver un par de apartamentos que se ajustaban a mi presupuesto, expandí un poco el mapa de Airbnb y me apareció un aviso que me llamó la atención de inmediato. Un hospedaje barato y rodeado de naturaleza, en el que hasta ese momento nunca había escuchado Yugawara. Revisé cuanto me costaba llegar hasta allá y el precio del pasaje estaba dentro de lo que podía gastar.

Yugawara es un pueblo en que su principal atractivo son los onsen y resorts visitados principalmente por adultos mayores. En sus calles reina la tranquilidad y está en la costa del Pacífico, así que tiene una gran playa para darse un gusto caminando y nadar un poco en los días de calor.

El dejar a Yugawara como base me sirvió mucho ya que en los alrededores hay una gama de actividades cerca de la naturaleza. Mi primera visita fue a la vecina Manazuru, otro pequeño pueblo, en que la gente se dedica tranquilamente a la pesca o a navegar. Mi destino ahí era el Cabo Manazuru, formado por la erupción del volcán Hakone y que con los años se transformó en un santuario de la naturaleza (nunca había visto mariposas tan grandes pasar volando frente a mí).

Después de un día de descanso mi destino sería Hakone, uno de los centros turísticos principales cerca de Tokio, con paseos familiares como andar en bote por el lago Ashi o visitar la gran actividad volcánica de la zona. Como mi presupuesto no se ajusta a eso (en Japón cualquier cosa relacionada al transporte es carísimo), empecé temprano con una caminata por el borde del lago, pasando por el santuario de Hakone (pude solo visitar el de abajo, quería ir al que está sobre el monte pero no pude encontrar el sendero para ascender y hacerlo por teleférico salía bastante caro) y terminaría recorriendo el camino viejo de Tokaido, el que después de varias horas me llevaría de vuelta a mi hostal.

Esta parte del viaje hasta ahora ha sido la más accidentada, desde caídas hasta el rescate de un anciano en medio de un camino poco transitado. Para no extender tanto este post, dejaré para el siguiente lo que falta de Kanagawa, su capital Yokohama y los alrededores.

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